Padre Santo, ¿por qué he dejado que haya tanta cerrazón y dureza en mi corazón? 
Tú me dices que me amas, me cuidas y me proteges, me consuelas, me acompañas en mi vida diaria y siempre estas dispuesto a darme lo que me puede llevar a la santidad, pero constantemente pretendo ser el protagonista de mi vida en vez de darte el lugar que te corresponde en ella. 
Pero ya no quiero seguir así. Cambia mi corazón de piedra por uno de carne y ayúdame a ser santo desde ahora para aprovechar, así, la fe que me has concedido, y que también la sepa usar para transmitir tus palabras de vida eterna a todos los que me rodean.
Gracias, Señor, por el don de mi fe que me lleva a reconocerte en el amor.


Padre Santo, ¿por qué he dejado que haya tanta cerrazón y dureza en mi corazón?


Tú me dices que me amas, me cuidas y me proteges, me consuelas, 
me acompañas en mi vida diaria y siempre estas dispuesto a darme lo que me puede llevar a la santidad, pero constantemente pretendo ser el protagonista de mi vida en vez de darte el lugar que te corresponde en ella. 


Pero ya no quiero seguir así. Cambia mi corazón de piedra por uno de carne y ayúdame a ser santo desde ahora para aprovechar, así, la fe que me has concedido, y que también la sepa usar para transmitir tus palabras de vida eterna a todos los que me rodean.


Gracias, Señor, por el don de mi fe que me lleva a reconocerte en el amor.






¿Por qué dudamos constantemente si Jesús no se cansa de decirnos que siempre está con nosotros?

-Mateo 14, 22-33 

Después que se sació la gente, Jesús apremió a sus discípulos a que se subieran a la barca y se adelantaran a la otra orilla, mientras Él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo enseguida: ¡Animo, soy yo, no tengáis miedo! Pedro le contestó: Señor, si eres tú mándame ir hacia ti andando sobre el agua. Él le dijo: Ven. Pedro bajó de la barca y se echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: Señor, sálvame. Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: ¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado? En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante Él diciendo: Realmente eres Hijo de Dios.


Diálogo con Él.

Jesús, tú me llamas incansablemente a encontrarme contigo en la oración, te doy las gracias por ello. Ahora pido tu ayuda, pues quiero elevar mi alma hacia Ti para fortalecer mi fe y, así, nunca dudar de tu continua presencia en mi vida. También te pido me ayudes a saber reconocerte, experimentar tu cercanía y confiar plenamente en el gran amor que me tienes. 


¡Si nosotros confiamos en Jesús, lograremos cosas maravillosas en su nombre! Sólo basta un poco de fe.


Hay que cargar nuestra cruz con alegría, Cristo va por delante guiándonos

-Mateo 16, 24-28

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: El que quiera venir conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del Hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin antes haber visto llegar al Hijo del Hombre como Rey. 

Diálogo con Él.

Señor, ayúdame a buscar lo que me haga crecer en el amor, para darte gloria y poder servir mejor a los demás. También te pido me ayudes a saber renunciar a mí mismo para tomar mi cruz de cada día y seguirte con toda disposición y alegría. 




"La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría"




Parábola del sembrador

-Mateo 13, 1-23

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Acudió tanta gente, que tuvo que subirse a una barca; se sentó y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas:

Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó, y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento: otros, sesenta: otros, treinta.

El que tenga oídos, que oiga. Se acercaron a Jesús los discípulos y le preguntaron: -¿Por qué les hablas en parábolas? Él les contestó: -A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del Reino de los Cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías: “Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure”. Dichosos vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen. Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron”.

Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. Sucede a todo el que oye la Palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino. El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la Palabra, y al punto la recibe con alegría; pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumba enseguida. El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero los preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto. Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta.

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La parábola del sembrador


-el video dura 5 minutos, basta con ver hasta el minuto 2:48.


-suban e volumen!


Q
de que se trata la paraboladelsembrador
Anónimo
A

¡Buen día! 

Mira, la parábola del sembrador es muy bonita e importante de conocer.


La interpretación que yo le doy a esta parábola es que nuestra fe depende mucho de como tomemos el mensaje y la Palabra de Dios: si nos dejamos influenciar por los demás, si nos da vergüenza proclamar, si no estamos dispuestos a abrirnos para escuchar, o si tenemos el deseo de conocer y acercarnos a Dios. Dependiendo de la actitud que decidamos tomar entonces así sera nuestra fe… grande, tambaleante, pequeña o inexistente.


A continuación voy a publicar el evangelio según San Mateo donde podras leer de qué trata. De igual forma publicaré un video en el que también se explica esta parábola. 


-gracias por preguntar. Dios te bendice.